Nuestra historia

Se dice pronto, pero nuestra familia lleva cultivando su amor por las cabras y los quesos en los pastos de Sierra Crestellina desde 1930. Al frente estamos hoy día la cuarta generación, ¡ya mismo cumplimos 100 años!.

Nuestros bisabuelos nacieron aquí, y ya pastoreaban estas tierras mucho antes. 1930 fue un año clave ya que al fin pudieron comprar su primera finca. Se asentaron en la La Cosalva con sus tierras fértiles y pastos verdes. Aquello marcó el comienzo de tiempos más estables y prósperos. Eran años duros, pero el saber del pastoreo y de la elaboración de quesos fueron desde aquel día el digno sustento de nuestra familia.

En aquella época la gente del campo subsistía a base de trueques. Nuestra bisabuela iba en burro con las alforjas llenas de queso hasta Gibraltar. Allí los intercambiaba por grano, café, azúcar... Antes de regresar, paraba en la playa de Sabinillas y cargaba las alforjas con agua de mar que luego usaba para sumergir los quesos ¡esa salmuera del Mediterráneo era el mejor medio para conservarlos!.

Los quesos se prensaban con pleitas de esparto y entremijos de madera. Y los nuestros, eran reconocidos allá donde llegaban, porque estaban marcados con inconfundibles dibujos tallados en el entremijo único marca de nuestra casa. Era como nuestro sello de calidad, la marca de la casa.

Con aquel entremijo se elaboraron durante décadas nuestros quesos de cabra payoya. Hoy ya es una pieza histórica que podrás contemplar en nuestra cocina. Una pieza que ha sido testigo de los grandes momentos por los que hemos pasado. Estamos felices de haberlos puesto en valor en la nueva imagen que lanzamos en 2021 y los encontrarás en los papeles con los que envolvemos cada queso.

Somos la cuarta generación de cabreros y queseros

Familia Ocaña

1930

Nuestra familia compra La Cosalva, una finca en Sierra Crestellina, donde nuestros bisabuelos María Bravo Calderón y Juan Ocaña Quirós inician la comercialización mediante trueque de sus quesos. Uno de sus hijos, Juan Ocaña Bravo le dio continuidad a ésta actividad.

1945

Del matrimonio entre Juan Ocaña Bravo y Francisca Quirós Sánchez nació Juan Ocaña Quirós (nuestro padre), y fue ese mismo año que la familia se instala en la granja actual, La Laguna.

1981

Se casan nuestros padres, Juan Ocaña Quirós y Ana Mateo Quiñones, e inician su andadura en sociedad junto con su hermano Pepe Ocaña llevando juntos su propia explotación caprina.

1982

Nace Juan Ocaña Mateo, al frente de la 4ª generación de Crestellina.

1987

Nace Ana Ocaña Mateo, al frente de la 4ª generación de Crestellina.

1997

Es el año en que por iniciativa de nuestro padre, se crea formalmente la quesería donde nuestra madre Ana Mateo, se convertiría en la maestra quesera.

2004

Juan Jose Ocaña Mateo, actual maestro quesero, la cuarta generación, finaliza sus estudios en ganadería caprina y elaboración artesanal de quesos para dar continuidad al negocio familiar.

2020

Tomamos la difícil decisión de vender gran parte de nuestras cabras para centrarnos en la calidad de los quesos y en nuevas líneas de negocio.

2021

Cambiamos nuestro nombre a CRESTELLINA (antes "Quesos Sierra Crestellina"), modernizamos nuestra imagen de marca y lanzamos quesos con sello ecológico.

Juan Ocaña

Juan Ocaña está junto con su hermana Ana Ocaña, al frente de Crestellina.

Lleva con orgullo un nombre que resuena a través de cuatro generaciones, Es el cuarto de su familia en abrazar y en tener el mismo nombre que su padre, abuelo y bisabuelo.

Juan no recuerda cuándo aprendió a ordeñar cabras o a tirar la honda, probablemente casi al mismo tiempo que a andar o hablar.  Nacido en 1982, Juan es la encarnación del espíritu emprendedor y motor de cambios en Crestellina, ¡no puede parar de crear!.

Cuando está detrás del mostrador, ¡los quesos se los quitan de las manos!. Es capaz de venderte hasta una piedra y es el más mediático de todo el equipo Crestellina, ha salido en Canal Sur, en TVE, el El País.

Juan está pendiente de que el rumbo de Crestellina siempre apunte a lo más alto. Y se ha encargado personalmente de hacer llegar a las mejores cocinas los quesos de Crestellina.

Con cada decisión intenta continuar la historia de amor por el campo que comenzó en su familia hace casi un siglo. Un amor que sobre todo le encanta trasmitir con los cientos de escolares que cada año pasan por Crestellina para aprender sobre el día a día de la granja y la quesería. Su sueño es haber sembrado la semillita para que en el futuro haya muchos queseros y cabreros como él.

Ana Ocaña

Ana Ocaña

Ana Ocaña, es La menor de los dos hermanos que conforma la cuarta generación de Crestellina. La sinergia que tienen Juan y ella los convierten en un tándem perfecto.

Si Juan encarna el espíritu de la venta, Ana encarna el de la producción. Cada día, se sumerge en el corazón de la quesería y sus manos dan vida a quesos, requesones yogures.

Ella es la que garantiza que nunca faltan los productos de Crestellina en los estantes y cámaras de las tiendas y restaurantes a los que abastece Crestellina. Desde la elaboración, pasando por el envasado hasta el cuidadoso etiquetado, Ana viste cada producto con la dignidad que merecen antes de dejar la fábrica.

Ana mima cada detalle algo que también se deja ver en los eventos de catering que se hacen tanto dentro como fuera de la granja. Cada bandeja, cada tabla de quesos que prepara, son casi una obra de arte que entra por los ojos antes de hacer las delicias en estómago.

Su eficiencia y gusto por el detalle confirman que la excelencia es cosa de familia.

Ana Mateo

Ana Mateo

Ana Mateo, madre de Juan y Ana, es la Maestra quesera en mayúsculas de Crestellina.

Ana y Juan han heredado de su madre el buen hacer. Desde que nacieron ha sido ha sido la responsable de elaborar los quesos y de enseñar a sus hijos cada detalle del proceso para asegurar que las recetas familiares siguen vivas hasta hoy.

Su habilidad para elaborar quesos es asombrosa, a ella no le hacen falta artilugios electrónicos para controlar la temperatura o el PH durante la producción, con su simple olfato ya sabe cuándo hay que dar el próximo paso en cada fase de la elaboración. Parece que tiene un don innato, pero esa precisión se ha labrado queso a queso a lo largo de 40 años.

A ella le debemos el sabor de Crestellina. Y no sólo en forma de quesos, sino en forma de recetas tradicionales de la cocina local que hace con la misma maestría que sus quesos: chivo casareño, gazpacho caliente, ¿xxxx? Ella es la encargada de alegrar los estómagos de todos los que trabajamos en Crestellina.

Trabajadora incansable, constante y comprometida. Está próxima a su merecidísimo descanso, pero conociéndola, dudamos que no deje de asomar su infalible olfato por las cubas en las que cada día elaboramos nuestras recetas.

Juan Corbacho

Juan Corbacho

Más conocido como, Juan el Cabrero.

No hay nadie en Crestellina capaz de moverse con su agilidad y rapidez por las crestas de nuestra sierra. Parece que sus piernas hubiesen sido diseñadas para andar por la montaña como si nada. Alguna vez a sorprendido a más de uno en alguna carrera de Trail running, en las que, sin necesidad de entrenar, ha llegado a la meta de los primeros y sin apenas pestañear.

Su habilidad también se deja notar en su precisión a la hora de manejar la honda, habiendo ganado incluso algún que otro concurso de tiro.

A pesar de ser conocido como “el cabrero”, Juan es un todoterreno y siempre está allí a donde es necesario: elaborando quesos, vendiendo en la tienda, yendo a buscar a las cabras montaña a través o cuidando el huerto familiar.

Sin compartir la misma sangre, Juan es como un hermano para Juan y Ana y como un hijo para Ana madre, a quien llama cariñosamente “la Jefa”.

Natural de la localidad gaditana de Algodonales, llegó a Crestellina siendo adolescente y ya nunca se marchó, Crestellina y la familia Ocaña Mateo son su casa.

Cristina Rodríguez

Cristina Rodríguez

Cristina Rodríguez es uno de los mejores fichajes que ha hecho Crestellina en los últimos años.

Aunque su corazón lleva vinculado a Crestellina desde hace muchos más: un buen día su camino se cruzó con el de Juan Ocaña y ambos convinieron que, a partir de entonces, caminarían juntos.

Cristina es natural de Benalauría, probablemente el más bonito de todos los pueblos del Valle del Genal. Estudió terapia ocupacional lo que la convierte en una persona paciente, observadora y que anima a todos los que la rodean a sacar su mejor versión. Su sensibilidad se palpa en las comunicaciones de Crestellina, ya que es la responsable de la atención al cliente vía telefónica, WhatsApp o Instagram.

Además, gestiona entre otras, una de las áreas que más alegrías trae a Crestellina: las experiencias queseras. Ella coordina todos los eventos en los que participa Crestellina (ferias gastronómicas, presentaciones) y las visitas a la granja de colegios, parejas, grupos de amigos o familias que se llevan a casa sabor y felicidad, ¡además de un queso hecho por ellos!

Ávida por aprender, Cristina siempre va un paso más allá, y junto con Juan, conoce a pie juntillas cada rincón, proceso o producto de Crestellina.

Lunares y JJ

Lunares y Juan José

Lunares y Juan José son nuestros mastines y parte esencial de nuestro equipo.

En realidad, son mitad perros mitad cabras, y es que se pasan todo el día con ellas.

Son nuestros ojos en la montaña cuando no estamos y los que mantienen lejos cualquier peligro que pueda acechar a sus hermanas cabras.

Tienen un instinto especial para cuidarlas, siempre vigilantes, siempre en la retaguardia asegurándose que todas permanecen juntas. Mientras las cabras pastan ellos se tumban a descansar, pero siempre con medio ojo abierto para mantener todo en orden.

Genio y figura

Juan Ocaña Padre

Nuestro padre Juan Ocaña Quirós nos dejó en febrero de 2020 pero a día de hoy su legado se deja notar en cada esquina de nuestra granja.

Genio y figura, su autenticidad, su hospitalidad y sus chistes serán difícilmente olvidables por los amigos que a día de hoy pasan por aquí y añoran su presencia junto a la lumbre de nuestra antigua cocina.

Sin su visión y trabajo duro, hoy no estaríamos donde estamos, ni mantendríamos los valores de antaño. En nuestra ganadería seguimos criando nuestras cabras tal y como nuestro padre aprendió de su padre y su abuelo. Crestellina es una de las pocas ganaderías que a día de hoy, no separa a los chivitos de sus madres y les permiten que se alimenten de leche materna, aprendan y se críen con ellas hasta el momento del destete. Destete que hacemos con "botijos" como se hace desde hace siglos. Todo eso es legado de nuestro padre.

2020 fue un año duro para todo el mundo por la pandemia, pero a nosotros nos azotó doblemente e hizo temblar todos los cimientos de nuestro negocio hasta el punto de tener ganas de dejarlo todo... Pero es en los momentos de crisis donde se resurge con más fuerza, y eso es algo que aprendimos de nuestro padre.

Pronto sacaremos un queso muy especial que llevará su nombre y que será la esencia pura de Crestellina: queso de leche cruda curado Juan Ocaña. ¡Va por ti, papá!. Gracias por todo.

Sierra Crestellina

Sierra Crestellina

Nuestra quesería se sitúa en un entorno privilegiado a las faldas de Sierra Crestellina. Desde que nuestra familia estableció raíces aquí en 1930, hemos vivido en armonía con este enclave natural y que es hogar de nuestras cabras payoyas. Los que nos visitan piensan que las cabras viven en la granja, pero nada más lejos de la realidad, su casa son los riscos y crestas de la sierra, cuyo nombre viene precisamente de ahí.
Las crestas de Crestellina son escarpadas y solo aptas para nuestras cabras escaladoras.

La flora de pinos mediterráneos, encinas, alcornoques y quejigos se entrelaza con matojos de espinos, lentiscos, romeros y tomillos, creando un tapiz que alimenta a nuestra ganadería a lo largo del año. La leche de nuestras cabras refleja la diversidad del paisaje que va cambiando un poco su sabor según lo que estén comiendo cada estación: flores y hierbas tiernas en primavera, grano madurado en planta en verano, bellotas, aceitunas o algarrobas en otoño...y complementando esta rica dieta, granos y fibras ecológicas en invierno para asegurar la calidad constante de nuestra leche cuando en el campo hay poca comida.

En el cielo dominan los buitres leonados, Crestellina es la colonia más grande de toda Málaga. Los acompañan halcones peregrinos, águilas calzadas, búhos reales... Nos es una casualidad que se hayan instalado aquí; también es hábitat de cabras montesas, las primas mayores de las payoyas, y que han constituido una importante fuente de alimento para este tipo de aves necrófagas.

Sierra Crestellina, está declarada como Paraje Natural desde 1989, es parte de la Reserva Intercontinental de la Biosfera y también cuenta con la figura de protección de Zona de Especial Protección para Las Aves (ZEPA) desde el 2004.

Cuando comes un queso de Crestellina, no sólo te estás llevando un pedacito de nuestra herencia familiar a la boca, sino que irremediablemente estarás vinculándote con esta sierra majestuosa.

Consumiendo Crestellina estarás contribuyendo a preservar este ecosistema único, y lo más importante, estarás contribuyendo a frenar la extinción de nuestras amenazadas cabras payoyas.

Nada nos hace más felices que saber que cada queso que sale de nuestra casa lleva un mensaje de amor a la naturaleza que se extiende a través de las mesas compartidas con amigos y familiares.

Quesos y experiencias Crestellina

Manifiesto

En Crestellina no vendemos quesos, vendemos campo.

En otras palabras, los quesos son nuestra excusa para que reconectes con la naturaleza y seas feliz.

Quizá te parezca que somos muy inocentes, y que solo estamos intentando tocarte la patata con este texto llenándolo de palabras bonitas. No nos engañemos, queremos que formes parte de la gran familia Crestellina... Pero la realidad es que quien se acerca a Crestellina, es más feliz. Y no nos lo hemos sacado de la manga, es que lo vemos cada día con cada persona que viene por aquí y se marcha con una sonrisa de oreja a oreja.

¿Y qué hacemos para que seas feliz?. Algo muy sencillo, compartir.

Compartimos con pasión y humildad todo el legado de nuestra familia. Nos sentimos honrados y agradecidos de ser herederos de tanta verdad, de tanta generosidad, de tanta sencillez, de tanto amor por la naturaleza y de compartirlo.

Te hacemos feliz porque te abrimos nuestro rincón a las faldas de la sierra para sembrar naturaleza en ti. Porque estamos convencidos de que la única vía para conquistar la felicidad es habitarla, habitar la naturaleza. Si tienes la suerte de vivir en ella, sabrás que esto es verdad. Pero si no vives cerca de ella, no te preocupes, que ya te llevamos nosotros a casa en forma de caja.

Compartir y hacer feliz a quien pasa por aquí, es precisamente lo que le da sentido a todo. Es lo que nos hace levantarnos cada día y ponerle cariño e ilusión a lo que hacemos. Ese es nuestro propósito. Ese es nuestro motor.

Crestellina es un canto a la vida rural, una invitación a recordarte de dónde venimos y a dónde debemos ir como comunidad.

Crestellina es la respuesta a un mundo que sabemos que está ansioso por redescubrir su conexión con la naturaleza.

Crestellina es una llamada de atención a que pares, a que seas más consciente, a que vivas con gratitud, a que compartas y a que seas feliz.

Buscamos hacer del mundo un campo mejor, y que tú formes parte de el.

Ser parte de Crestellina es elegir un mundo mejor. Es vivir "sencillos por naturaleza".

Productos Crestellina

Más que eoclógicos

Compromiso ecológico de crestellina: más allá del sello

En Crestellina entendemos que la sostenibilidad es un viaje más profundo que tener el sello de producto ecológico. Si bien el certificado ecológico garantiza prácticas alimentarias adecuadas y un entorno libre de hormonas y medicamentos, creemos que es solo el comienzo. Nos esforzamos por ir más allá, por eso nuestras cabras viven libres y felices en la sierra y no confinadas en espacios reducidos.

Cada producto de Crestellina lleva consigo la promesa de un bienestar animal y un manejo agrícola que respeta y celebra la tierra. Nuestra filosofía abarca una visión holística que respeta no solo a los animales, sino también el paisaje y la comunidad que nos rodea. Éstas son nuestras acciones más allá del sello:

  • Pastoreo y Prevención de Incendios: Nuestras cabras pastan en extensivo, una práctica esencial no solo para su dieta sino también para la preservación del paisaje y prevención de incendios. Formamos parte de la “Red de Áreas Pasto-Cortafuegos de Andalucía".
  • Aliados de la Biodiversidad: Nuestra ganadería extensiva contribuye a la biodiversidad al esparcir semillas autóctonas y servir de alimento natural para las aves necrófagas.
  • Energía Limpia y Tecnología Verde: Usamos energías renovables, tenemos nuestras propias placas solares y placas fotovoltaicas. Usamos tecnologías avanzadas como GPS para optimizar el bienestar animal y ¡hacernos la vida más fácil!.
  • Educación para el Futuro e Inclusividad: A través de talleres y programas educativos, difundimos la importancia de prácticas alimentarias sostenibles. entre escolares, jóvenes y asociaciones de apoyo a personas con diversidad funcional.
  • Circularidad y Gestión de Residuos: Reciclamos subproductos de la quesería para alimentar a nuestros cerdos. Reutilizamos aguas residuales y apostamos por envases reciclables y compostables.
  • Eco-Branding: Nuestro logo está diseñado con colores que contaminan menos y priorizamos el uso de envases con menos plástico o compostables.
  • Apoyo Local: Fomentamos una economía local y apoyamos a los productores para que la riqueza permanezca en nuestra comunidad.
  • Investigación y Desarrollo: Participamos en proyectos de investigación para validar los beneficios de una alimentación natural y para resaltar la superioridad nutricional de los productos obtenidos de manera extensiva como nuestros quesos.